Yoga y fibromialgia

Yoga y fibromialgia

Yoga y fibromialgia

29/10/2016 | Terapias, Yoga | NoComentarios

Yoga, la analgesia más saludable para la fibromialgia

Para quien sufre fibromialgia, cada día es un desafío. Su diagnóstico corresponde a síntomas de dolor agudo en los músculos y articulaciones, cansancio y/o dolores de cabeza. El dolor – insoportable en intensidad y extensión por el cuerpo – suele referirse como centrado en la espalda o en el cuello y muchas veces va acompañado de dolor en las piernas y/o brazos. Puede ser menos intenso durante la noche. En 1990 el Instituto Americano de Reumatología identificó 18 puntos “gatillo” directamente relacionados con este transtorno.

La Medicina convencional aún tiene poco que ofrecer en términos de tratamiento de la fibromialgia, al no tener certeza sobre sus causas. A veces se desencadena después de un accidente o lesión grave, y últimamente se estudia su relación con el estrés y la hipótesis de que éste llegue a desencadenar una hipersensibilidad del sistema nervioso.

Es aquí pues donde el yoga, como regulador por excelencia del sistema nervioso (sin contraindicaciones salvo las que dé el médico debido a lesiones u otras circunstancias específicas) y con el suave y profundo estiramiento de los músculos y articulaciones viene a aliviar el dolor de la fibromialgia y sus síntomas de una forma inmejorable. Sigue los consejos de un profesor de yoga experto para evitar lesiones o incomodidad y progresar adecuadamente.

Es importante:

  • prestar atención y dirigir la respiración a los puntos dolorosos. Ya que el dolor tiende a provocar una respiración corta e incompleta, hay que procurar que la respiración sea profunda, influyendo benéficamente sobre el nervio vago.
  • practicar los ejercicios en ambos lados aunque solo se sienta dolor en un lado. El equilibrio es vital en todo lo que hacemos
  • Si trabajas estas posturas de yoga dentro del conjunto de tu práctica, te ayudarán a afrontar y minimizar los síntomas de la fibromialgia:
    • Adho Mukha Svanasana (postura del perro boca abajo)
      Una excelente asana para estirar la espalda. Dedicar tiempo y consciencia a esta postura ayuda a estirar los hombros, brazos, muslos y glúteos.
    • Garudasana sentados (postura del águila)
      Al estirar la musculatura de los omóplatos y la zona cervical, también proporciona un gran alivio de las zonas sensibles.
    • Bhujangasana (postura de la cobra)
      Abre el pecho y estira la musculatura de la espalda.
    • Trikonasana (postura del triángulo)
      Estira las piernas, mejora la respiración y alivia el dolor en el tronco, mejorando la flexibilidad de la zona lumbar, dorsal y cervical. Además refuerza los tobillos y otras articulaciones.

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